¿Cómo gestionar los residuos del hogar?

Las actividades de la vida cotidiana son una fuente inagotable de residuos. Desde el café de la mañana hasta la ropa que te pones o los muebles que tienes en el salón, todo es susceptible de acabar convertido en basura. Si no queremos transformar el planeta en un basurero gigante, la gestión de residuos del hogar y el consumo responsable deben estar muy presentes en nuestro día a día.

El problema de la generación de residuos

¿Sabías que cada español genera casi 486 kilos de basura al año? Según el último estudio realizado por el INE sobre recogida y tratamiento de residuos, en España se producen anualmente 137,8 millones de toneladas de basura. El 97 % de estos residuos pertenecen a la categoría de los “no peligrosos” pero, aun así, algo habrá que hacer con ellos.

La mayoría de los residuos no peligrosos proceden de la actividad doméstica. Es un concepto que engloba la basura orgánica de los alimentos y bebidas, los envases plásticos, la ropa, el vidrio, el papel-cartón e incluso los electrodomésticos, los aparatos de electrónica y los escombros resultantes de la realización de obras menores. Por extensión, también se consideran residuos no peligrosos todos aquellos que proceden de otras actividades, como oficinas y restaurantes, que en cierto modo se asemejan a la basura que se genera en un hogar.

Con independencia de si la basura sale de casa o de la cafetería de la esquina, la generación de residuos y los problemas con su gestión siempre tienen algún tipo de repercusión negativa:

  • Impacto medioambiental: la acumulación de basuras es uno de los potenciadores del cambio climático. Los residuos son un factor contaminante de la atmósfera, el agua y los suelos.
  • Impacto sanitario: la mala gestión de la basura y su aumento descontrolado se convierten en un foco de plagas y enfermedades.
  • Impacto socioeconómico: los gobiernos destinan grandes sumas de dinero a la gestión de residuos, una inversión que se podría emplear en otras cuestiones de interés. Por otro lado, el aumento de vertederos está asociado a la pérdida de valor de los suelos y al incremento de la pobreza y la exclusión social.

Cómo gestionar los residuos domésticos

 

Residuos del hogar: cada cosa en su sitio

De las casi 138 toneladas de residuos que se producen cada año en el país, solo se tratan 122 toneladas. Esto deja una cifra sobrante de 16 toneladas de basura que se va acumulando. Para que esta cifra se reduzca, no solo es importante la gestión de las administraciones, sino los hábitos de consumo y reciclaje de la ciudadanía.

¿Sabes qué tratamiento deben recibir los desperdicios que generas en casa? Los residuos domésticos se dividen en diferentes fracciones y es importante que tengas claro cuál es el destino de cada una de ellas:

  • Biorresiduos y materia orgánica: son los alimentos en mal estado y los restos de alimentos que ya no se pueden consumir. Se depositan en el contenedor marrón (a veces naranja).
  • Envases ligeros: botellas, botes, bricks, latas, tapas de yogur… El contenedor amarillo es un auténtico cajón de sastre. Para no hacerte un lío, recuerda que es el lugar en el que debes tirar todos los pequeños envases plásticos y metálicos que utilizas a diario en casa.
  • Vidrio: es un material muy fácil de reciclar y debes hacer siempre el esfuerzo de reciclarlo en el contenedor verde. No olvides que este contenedor no es el indicado para espejos, bombillas, tubos fluorescentes o porcelanas. Estos van en el contenedor de desechos no reciclables (gris).
  • Papel y cartón: siguiendo unas buenas pautas de conducta, la generación de estos residuos en casa debería ser bastante reducida. Los libros se pueden depositar en los servicios bibliotecarios municipales para darles una segunda oportunidad, mientras que los papeles, cartones y envoltorios que ya no vayas a usar tendrás que dejarlos en el contenedor azul para su tratamiento.
  • Fracción “resto”: el contendor gris recoge todos aquellos elementos que no son aptos para el reciclaje. ¿No sabes qué hacer con las colillas, los cepillos de dientes o el material textil sanitario? Este es su destino.

Aparte de los contenedores de basura que encuentras en las zonas residenciales para la gestión de los residuos domésticos más comunes, dispones de Puntos Limpios para la recogida de otro tipo de materiales. A ellos deberás dirigirte para deshacerte de muebles, electrodomésticos, aparatos eléctricos y electrónicos, chatarra, pinturas y otros residuos tóxicos o peligrosos. En las propias instalaciones te asesoran para que deposites la basura en el lugar adecuado.

¿Y si hacemos obras en casa?

Gestión de residuos tras una pequeña reforma

Además de contar con los permisos municipales pertinentes, si estos fueran necesarios, la realización de una reforma en casa exige una correcta gestión de los residuos. Desde la demolición de un muro en el jardín hasta la instalación de unas nuevas ventanas, todo este tipo de actuaciones, por pequeñas que sean, siempre van a generar una cierta cantidad de basura en forma de escombros o restos de material.

Si has encargado las obras a un profesional, lo habitual es que en el presupuesto figure una partida de limpieza final de obra para que todo quede como estaba. Pero en el caso de que decidas encargarte tú de las reformas, también tendrás que tener en cuenta la retirada de escombros. Cuando no se produce una excesiva cantidad de residuos, los restos de estas obras menores se pueden depositar directamente en el contenedor correspondiente del Punto Limpio del municipio sin coste adicional.

¿Cómo minimizar la producción de residuos domésticos?

Incluso con una plena concienciación ambiental, vivir sin producir basura es una utopía. Sin embargo, sí que es posible realizar algunos cambios en nuestro estilo de vida para reducir la generación de residuos en casa y favorecer a una economía circular que fomente el flujo económico y ecológico de los recursos.

  1. Evita la adquisición de productos sobreenvasados: siempre que sea posible, compra a granel. Muchos de los alimentos que adquieres en el supermercado están repletos de precintos y envases innecesarios. Si además reutilizas las bolsas de plástico que empleas para la fruta o te pasas a las de papel, mejor que mejor.
  2. Imprimir ya no es una opción: puesto que ya contaminamos con la adquisición de productos de electrónica, saquémosle todo el provecho. Todos los documentos (facturas, certificados, libros, catálogos, billetes de avión…) que disponen de versión digital, ¿para qué imprimirlos?
  3. Electrónica recargable: resulta complicado prescindir de algunos aparatos electrónicos que nos facilitan el día a día. Lo ideal sería recurrir a productos que utilicen fuentes de energía renovable como la luz solar, pero de no ser posible, al menos invierte en baterías recargables para limitar el uso de las pilas convencionales.
  4. Mentalidad de futuro: no pienses solo en el objeto actual sino en lo que podría llegar a convertirse. Algunos materiales como el vidrio, el aluminio y el PVC, empleados con frecuencia en la fabricación de ventanas, destacan por su versatilidad y por sus altas tasas de reciclaje. Todo elemento con múltiples usos es una victoria medioambiental.
  5. Reflexiona: antes de hacer cualquier compra, tómate un tiempo para pensar en lo que necesitas. Un porcentaje importante de la basura que generamos en el hogar procede de las compras compulsivas. El consumo irracional y el equilibrio medioambiental no son compatibles.

Todas las buenas prácticas empiezan por “R”. Reducir, reutilizar, reparar, reciclar, rediseñar y rechazar son palabras clave en la gestión de los residuos domésticos y en la búsqueda de la circularidad. En Alugal te animamos a poner en práctica estos consejos y a invertir en cerramientos ecológicos para que en el futuro todos podamos asomarnos a un planeta sostenible.

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